Una conversación con Mathias Hahn

Una conversación con Mathias Hahn

Gambosa

Empecemos por el principio. ¿Cómo surgió tu interés por el diseño?
MHEmpecé pintando desde muy joven, ya que mi abuela era pintora, y más tarde quise ser ilustrador. Mis primeros trabajos de adolescente fueron ilustrando carteles para el teatro y las instituciones culturales de mi localidad. No supe de la existencia del Diseño de Producto hasta que hice varias prácticas en agencias de publicidad y diseño gráfico. Cuando descubrí el concepto de diseñador de producto, supe de inmediato que la combinación de dibujar y trabajar en tres dimensiones era lo mío.
¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Cuál es tu momento o etapa favorita?
MHNormalmente empiezo siendo observador. Me encanta dejarme llevar por la curiosidad, intentar entender con qué estoy tratando, conocer a las personas con las que quiero hablar, hacer preguntas para comprender. Mi proceso personal se define por una alternancia entre la exploración creativa y experimental y el análisis de mis propios conceptos. Diseñar consiste en tomar decisiones, y llegar a ellas es simplemente trabajo duro. Suelo estar ocupado con varios temas a la vez y disfruto mucho cuando me tomo un tiempo para sumergirme en un proyecto en bloque. Cuando estoy en flow buscando el camino correcto, la intuición es lo que más me gusta. En algún momento simplemente sabes que estás llegando a algún sitio, y en la mayoría de proyectos hay un momento en el que sientes que un concepto o una dirección son los correctos. Ese momento es decisivo, porque marca el punto de inflexión. Puede que más adelante sea crítico revisando trabajos anteriores, pero estar seguro y apasionado con una solución en un momento dado es lo mejor a lo que podemos aspirar.
¿De dónde viene tu inspiración? ¿Cuáles son tus referentes?
MH¡No hay entrevista sin esta pregunta… jaja! Para mí el diseño es una herramienta cultural, un lenguaje, una forma de expresión. La gente lo lee y lo entiende según su bagaje cultural y su perspectiva. El contexto en el que se percibe el diseño es la clave. En ese sentido, como autor tengo una curiosidad fundamental por el contexto y las cosas que observo en el mundo. La inspiración viene de la observación y la reflexión. A menudo se trata de tener la capacidad de percibir pequeños detalles, o de buscar y entender el punto de vista de otra persona.
Acabamos de lanzar Gambosa hace unos meses. Nos encantan los colores y las múltiples posibilidades que ofrecen. ¿Por qué decidiste crear una matriz cromática?
MHCuando se me ocurrió el concepto de Gambosa me di cuenta de que, jugando con distintos acabados de los componentes, podía crear un sistema de combinaciones para las lámparas. Me encanta trabajar con el color y la composición. Mi objetivo era encontrar un conjunto de tonos que permitiera combinaciones diversas. Desde lo lúdico y colorido hasta mezclas más discretas y clásicas. Pero no solo los componentes de Gambosa están pensados para ser intercambiables, también los bombillas son deliberadamente E14 estándar para poder cambiar y personalizar las fuentes de luz.
¿Qué tienen en común Gambosa, Theia y Scantling, todas tus colecciones para Marset?
MHEn realidad son colecciones muy diferentes, pero a mi modo de ver parten de una curiosidad similar que cuestiona cómo se podrían concebir las lámparas de otra manera. Con Scantling, por ejemplo, introduje una construcción de madera en la iluminación cuando era algo muy poco habitual. Al mismo tiempo, es una interpretación lúdica del arquetipo que resulta en un gesto único. Theia fue más bien el resultado de una exploración de la luz en sí misma. Experimentar con el reflejo y la sombra llevó a un objeto bastante poético en la forma en que lo usas y lo percibes. Creo que ambos se han convertido en piezas bastante icónicas dentro del universo Marset. Dicho esto, no sé cómo veré Gambosa con el paso de los años, pero mi sensación es que también tiene una identidad fuerte.
¿Cómo sientes que tu trabajo conecta con la visión de Marset sobre la luz?
MHPara mí, la visión de Marset está encarnada en las personas con las que he trabajado estrechamente durante los últimos 16 años o más. La conexión de mi trabajo tiene que ver con una pasión compartida a largo plazo por la luz y la misión de crear poesía en nuestra vida cotidiana. Entender que la luz es ligeramente diferente en Barcelona forma parte de este tema maravillosamente complejo que llamamos diseño de iluminación.
¿De qué otros diseños de Marset eres fan?
MHDe unos cuantos. Me enamoré de la Bicoca en cuanto se lanzó, por ejemplo. También sigo lamentando no haber conseguido una versión de preproducción de la Dipping Light portátil verde, diseñada por mi querido amigo Jordi Canudas.
Y para terminar, ¿qué se está cociendo en tu estudio?
MHVarios proyectos muy interesantes. Estamos a punto de lanzar una serie de manillas de puerta con FSB de la que estoy muy orgulloso.
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