Lauro
de , 2026
Lauro se editó por primera vez en 1978, un diseño de P. Aragay y J. Pérez Mateo, y ahora, casi cincuenta años más tarde, se reedita y se presenta a las nuevas generaciones con el convencimiento de que un buen diseño perdura en el tiempo.
Una colección que simboliza la esencia y los orígenes de Marset, cuando el diseño se erigió como pilar estratégico de la marca. Su estructura y los materiales nos traen a la memoria el lenguaje emocional del pasado, y nos permiten reconectar con él. En un momento como el actual, hay espacios contemporáneos que precisan de objetos bellos con volumen, que expresen, inspiren y fascinen. Luminarias que reivindiquen los valores de la autenticidad y la originalidad, y que sorprendan por su presencia.
Este diseño aúna pasado y presente, su reedición es fiel a la original: la base y la tija disponibles en color cromado o carbón, son de acero, un material difícil de moldear, propio de la industria de ese momento. En los años setenta conseguir curvar acero era innovador, un grandísimo reto, y hoy lo sigue siendo. Por eso Lauro es también un diseño actual, porque pone en valor los logros conseguidos hace ya medio siglo. La pantalla de metacrilato está disponible en opal traslúcido proyectando luz difusa, o bien en negro bicapa para aportar luz directa.
Como en la colección original, se ofrece en versión de mesa -41 cms de altura y 38 de base- y pie, con la misma base y 135 cms de altura, y ahora se añade la versión de aplique de 50 cms de altura. En todas, la pantalla puede posicionarse para dirigir la luz rotándola y ajustando su altura a lo largo de su estructura. En cuanto a la iluminación, Lauro, de nuevo, reclama apariencia y emulando las lámparas de antes, funciona con una bombilla, en este caso de led.
Un objeto rotundo, que recupera el pasado y evoca emociones. Lauro se inspira en la estética y el legado de los años setenta, los actualiza y propone convertirse en un icono.

