En la cerámica, hay que dejar que las cosas sucedan sin intervenir mucho.

-¿Cómo es una luz bonita?

 – Es la que no molesta, y eso es muy complicado. Cuando he estado en una casa bien iluminada – y me ha pasado pocas veces- suele ser una persona con una cierta edad y con sensibilidad.y eso es muy complicado. Cuando he estado en una casa bien iluminada – y me ha pasado pocas veces- suele ser una persona con una cierta edad y con sensibilidad. Conseguir esa luz le ha costado tiempo. Es un ejercicio de ir alimentando la casa con lámparas y objetos que encuentras a lo largo de tu vida. Ya no es sólo el objeto en sí que te puede ayudar, sino cómo intervienes tú, cómo la colocas y dónde. Una luz bonita necesita de muchos aspectos para conseguirse.

-¿Cuál es tu relación con Marset? ¿Qué os aportáis?

-Empezó hace cinco años. Son una empresa familiar y nosotros también. En Marset están muy acostumbrados a los procesos Industriales, mientras que en nuestro caso hay un factor humano más difícil de controlar. Ellos han tenido esta paciencia de lo que significa el trabajo artesanal. Han sabido absorberlo, entenderlo y transmitirlo al público general. Distribuirlo y explicarlo es complejo y lo han conseguido con éxito.

-¿Y tú, qué les has aportado?

-Supongo que les he ayudado a explicar el inicio y el valor añadido de estas piezas. Con un objeto artesanal si te cuentan los detalles, te ayudan a imaginarte cómo se ha hecho, te acerca más a la persona que está detrás. Como usuario te sientes más próximo.

-¿Cómo es la luz de las lámparas que has diseñado para Marset?

La cerámica, que es un material que habla mucho, aporta una calidez difícil de encontrar en otros materiales. La Pleat Box blanca ya es cálida pero si aplicamos oro, todavía interviene más en el espacio y genera una serie de aguas, consigue alterar la atmósfera del espacio a través de la reflexión de la luz en el material.

 ¿El uso del oro es un lujo?

-No puedes pretender aplicar oro a un objeto y que ese objeto no tenga connotaciones. El cerebro lo relaciona mecánicamente con un objeto de lujo. Después está el precio del oro. Utilizamos 18 quilates con un pincel de piel de marta – el animal con el pelo más fino que existe-, otro pincel dejaría marcas. Es oro atomizado en polvo muy fino que, mezclado con disolventes, se convierte en pintura. Entonces, pincelada a pincelada se aplica sobre el esmalte blanco. Encarece el precio final de la pieza pero le confiere una calidez que sin el oro no la tendrías nunca.

– Dices que las lámparas que haces son como una joya…

-En el sentido que el proceso es muy especial. Explicado ocuparía una hoja de papel entera. Resumiendo diría que es una pieza que pasa cuatro veces por el horno, y en medio hay procesos de pulido manual que duran unos 20 minutos. Dado que una misma lámpara posee distintos esmaltes, se tiene que proteger una cara cuando haces la otra. Hay acabados pistoleados y otros con pinceles, muy laboriosos; pasa por varias manos … Y de todos estos procesos manuales quizás al final queden marcas que te recuerden qué sucedió y en qué momento del proceso.

-¿Todos los objetos tienen una historia?

-De la artesanía me gusta poder explicar qué hay detrás. La relación que se genera entre usuario y objeto. Esta idea de que el objeto artesano está humanizado, que el usuario entienda cómo se ha hecho esa pieza, de dónde sale.

-¿Qué es Marset?

-Hombre, una buena parte de Marset es… ¡es alegría! Es arriesgarse y atreverse. Son muy valientes.