La calidez de la cerámica contrasta con las aristas de la esfera faceteada, que nos hace un guiño lúdico. El cuidado proceso de producción artesanal consigue unas lámparas forjadas cuatro veces en el horno, con diferentes esmaltes creados especialmente para la colección y con materiales tan nobles y cálidos como el oro. El exterior de la lámpara está disponible en cerámica blanca, azul, terracota y negro, y el interior es de esmalte blanco brillante u oro.

La colección se completa con dos apliques de pared, con un reflector de metal lacado en la parte central, transmitiendo múltiples reflejos de luz haciéndolo idóneo como elemento decorativo.