Lluís Porqueras siempre ha diseñado en busca de una simplicidad absoluta, eliminando lo superfluo hasta dejar la esencia del objeto útil y sencillo. Así ocurre con la Funiculí: 30 años después de su primera edición, sigue siendo muy actual.

Tras reeditar la versión de pie, la colección se amplía con esta versión de pared, que mantiene tanto sus formas puristas como sus prestaciones.

Mediante el mismo mecanismo de doble pinza, este nuevo modelo de tamaño más reducido permite cambiar la altura de la pantalla para adaptarse a las necesidades del usuario. La pantalla ofrece una rotación de 360º para dirigir el haz de luz hacia donde convenga.

Está disponibles en negro, blanco roto, rojo, gris musgo y un nuevo color, azul.